6/2/12

Un amargo reflejo.

Lo he vuelto a hacer, aunque da igual, al menos aún puedo hacerlo, he vuelto a ver mi presente reflejado, como si no lo viera bastante claro todos los días.
No parece muy bonito ser consciente de todo lo malo que te rodea incluso en tus propios sueños, pero para mi sí, me acompañan y me hacen sentir importante a su lado, me avisan de lo que puede pasar y me tratan como a uno más, como una pieza fundamental. No tienen nombre ni cara, casi siempre aparecen como una presencia molesta, y siempre vuelven, quizás cada noche. 
Todos los dientes que he derramado sobre el lavabo, unas piernas sin cuerpo al que sostener, juegos en el que cualquier extraño me acompañaba, una lluvia de palomas sin vida o incluso el fuego sobre mi mano. Agradéceles lo que hacen por ti, o corre para huir de ellos.