El pequeño monstruo salió de debajo de la cama. De repente apareció en un lugar misterioso y lleno de luz del que nunca había oído hablar. El monstruo ilusionado comenzó a curiosear por aquel desconocido mundo, donde las paredes se llenaban de colores claros, la luz se bañaba en la claridad y esa pequeña habitación estaba habitada por pequeños y coloridos juguetes. Sin pensar dos veces en volver a su gran mundo de oscuridad e imágenes inimaginables, el pequeño monstruo abrió la puerta de la habitación y se dispuso a bajar las escaleras. Una vez abajo, en un lugar parecido a la habitación pero algo más espacioso, se encontró con la presencia de una alta humana. Asustada, observó al curioso monstruo y comenzó a gritar desesperada. La humana arrojó un objeto al pequeño ser, que le hizo llorar y que se hiciera una pequeña herida. Asustado, subió precipitadamente las escaleras y volvió de nuevo a esconderse en la soledad y la oscuridad que escondía aquel pequeño mundo escondido debajo de esa pequeña cama.
El pequeño monstruo nunca más volvió a salir de aquel triste lugar.
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