8/11/12

Infinitas líneas de JVY... Fijó en mí el destino de mirada desafiante.


Fijó en mí el destino de mirada desafiante,
reflexión sonora y tardía,
ya sin quererlo lamenté dudoso,
a oscuras de la habitación irritante,
mojado y teñido de rojo.
Así de la noche al mediodía,
pasó el tiempo con despojo y,
a llantos empapados,
la imagen con pausa fría que me torturaba
ahí yacía contemplando sus ojos
cara a mi mente enfurecida.
Simple puñal causó el estropicio
rociando de intestinos mi expresión helada,
a espaldas de mi conciencia fría,
que de alma se lleno hasta la ventana
iluminando el cuerpo yacente,
pues solo era un juego en mi conciencia pervertida
que pasó de ser pálido
a teñir rojas sus mejillas,
ya mas rojo su vientre
que sin vida dejó a contracorriente así a otro día.
Sin ser de costumbre la locura
derrotó mi cuerpo embadurnado,
solo implicada la luna
que vio caer sangre al otro lado y,
ahora más oscuro todavía
asimilaba el recuerdo pendiente,
así entre charcos decidí esperar
a que volviera mi amor que,
 calmado y paciente,
no dejaba de sangrar.
Regresaría en pleno vuelo similitud triste y extraña,
pues de forma casual fueron lanzadas sus entrañas,
como silencioso se acercaba aberrante,
fijó en mí el destino de mirada desafiante.
Espero que os guste: "JVY"


2/11/12

Infinitas líneas de JVY...


1.
 
  Al instante de abrir los ojos, un hermoso sonido de piano dejó de sonar.

 Me encontré sentado frente a un gigantesco piano de cola negro de delicadas teclas y suaves  matices, en aquel momento me di cuenta de que yo era quién tocaba aquel majestuoso instrumento.

  No recordaba nada, ni siquiera que hacía sentado ahí. Me quité unos guantes de fino cuero negro que llevaba puesto y los solté encima del piano. Aún soñoliento, miré a mi alrededor e intenté recordar cómo había llegado hasta aquí.

  Estaba en una habitación de cuatro elegantes paredes altas, las paredes parecían impregnadas de un cuidado e intenso brillo independiente del mármol que contenían, el suelo estaba tan reluciente y limpio que sus baldosas reflejaban hasta la última esquina de la habitación, y el techo, muy por encima de mí, era precioso y cálido a la vez que imponente. Aquel sitio estaba sostenido por una completa armonía.

  En la habitación no había ninguna puerta, solamente una gran ventana era la que iluminaba  aquel espacioso lugar. La escasa luz que entraba por ella era muy cálida, como cuando el sol empieza a esconderse y los últimos rayos se convierten en los más gratificantes. Me levanté de aquel banquillo frente al piano y me dispuse a mirar el paisaje que se escondía tras la ventana. Unas esponjosas nubes rosadas cubrían un cielo totalmente anaranjado y, abajo, todo un gran campo de hermosas flores se dirigía hacia el horizonte escoltado por lejanas montañas. Aún así seguía sin comprender donde estaba.

  De repente, un casi imperceptible sonido que provenía del otro lado de la habitación hizo que me girara, una alta puerta acorde con las paredes de la habitación apareció sin explicación. Abandoné las increíbles vistas que me ofrecía aquella ventana, deje atrás el hermoso piano y decidí cruzar la puerta.

"JVY"